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27/11/08

Misterio develado

Si mandás PULPO te mandan posiciones del Kamasutra...
Así dice Marido que estuvo buscando...

Lo cual me genera nuevas dudas, por ejemplo CÓMO te lo mandan? Con un señor musculoso y fuerte que te hace una demostración práctica? Con un mensaje de texto pedorro que te explica tipo manual de instrucciones? Con una foto? Te mandan el libro a tu casa? Un documental explicativo? (hay algo más aburrido que un video explicativo del kamasutra?) Una porno de Private? Una de Buttman? Tracy Lord a los 60 se dedica a explicar el kamasutra?

más y más dudas se acumulan en mi celular....

8/8/08

Vocacion?

.... ´ta madre! otra vez me pasó....

Años de terapia y resulta que me voy a suscribir a un boletín y otra vez me encuentro con la preguntita...
pero jodidas como son, no te ponen "ocupación" o "trabajo" o "profesión"... no, ellas te ponen "vocación".
No pude evitar la carcajada.

yo nunca tuve muy clara cuál era mi vocación. Más bien digamos que ahora "de grande" encontré algo que puedo hacer, me gusta y me sale bien, pero eso pasó recién ahora. En estos últimos años.
Y ando chocha de la vida contándole a todo el mundo lo feliz que soy ahora que sé lo que me gusta.
Pero me he pasado años y años preguntándome eso y frente a cada puto formulario una vez más, la mente en blanco y que pongo?

Así y todo, yo soy una chica con inquietudes, así que metí un par de carreras, oficios varios, tengo títulos y diplomas de un montón de cosas. Además me gusta coser, tejer, bordar (mi suegra agregaría "y la carpintería") y por qué no, abrir la puerta para ir a jugar.

Siempre envidié a esas guachas que en cuarto grado le preguntaban qué vas a ser cuando seas grande? y las muy perras decían antropóloga, músico terapeuta, o cualquier cosa que no sea maestra que es lo que decíamos todas...

En fin, hoy en vocación puse "jajajajajaja" y me quedé lo más pancha de la vida.

20/7/08

Súper? mercado...

Yo vivo tranquila, pero cuando me cruzo con la realidad... muchas veces las situaciones más simples me superan, me desestabilizan.
Hay algunas situaciones que me disparan una veta filosófica-violenta-observadora de la realidad.
Una de ellas es la visita al supermercado.

La primer pregunta que me asalta en estos casos: por qué si hay preparadas 54 cajas para atender al público sólo hay cajeros en 4?
Si vas un sábado al "súper" en la "caja rápida" tenes una cola de una cuadra, que reíte de los jubilados esperando en la puerta de los bancos! Y encima la paranoia: si compré un pack de yogurísimo que vienen dos pegados, eso es un artículo o son dos? me haré toda esta fila para que luego la amable señorita me diga que me pasé de cantidad de artículos y no me puede cobrar?

Otra cosa que me cuesta entender es para qué se esmeran tanto en arreglar las punta de góndola que están cerca de las cajas.... no se dan cuenta de que NUNCA NADIE las podrá ver?
Por qué la gente se pone a hacer la fila y obstruye sistemáticamente el pasillo?
Es decir, el espacio que está entre la caja y la góndola, que suele ser bastante ancho, siempre está ocupado por gente que pega su carrito al de la persona de adelante y que además nos gruñe si por esas cosas de la vida necesitamos agarrar una mayonesa.
Por qué tengo que mandarle una carta documento que asegure que no le voy a robar el lugar en la fila al pelotudo este que no se entera de que NO PASO por esos centímetros libres?

Convengamos que estas cosas tienen una solución fácil: si tenes 54 cajas, habilitá las 54 cajas y nos ahorrás horas de vida desperdiciadas en pelearnos codo a codo con otra persona que tampoco tiene una vida para perder esperando.

Además, lo más perverso de todo: tenemos que esperar para que ellos nos cobren! Y a qué precios!

Yo siempre pensé que uno de los objetivos de ir al super mercado es que tengamos todo junto para comprar y rápidamente resolvamos el problema de la compra.
Ahora... si voy a lo de Don Diego y espero que me corte el fiambre, mientras charla con la vecina de la vuelta, lo envuelva y anote en un papelito los importes, luego los sume, me cobre y me de el vuelto... tardo menos? NO y definitivamente NO.
Hemos perdido el contacto con el almacenero, el verdulero, y el de la casa de pastas para ir a amontonarnos al súper a comprar cosas de dudosa procedencia, envueltas asquerosamente en ese film de mierda, con las toallitas higiénicas esas que le ponen a la carne (alguien vio algo más asqueroso que los "siempre libre" de la carne?), que no son nada tentadoras a la vista, ni al tacto, ni al gusto ni al oído, caminando miles de agotadores kilómetros, porque creemos que es más rápido!
Les tengo una triste noticia... o mejor dicho dos: ni es más rápido, ni es importante que lo sea.

Pero lo que más más más me llama la atención es la fiebre de posesión que nos agarra.

Hay un período "de estática" entre la elección de las cosas y que la cosa nos pertenece.
Es como un purgatorio del súper mercado. Como Poltergeist. Es ese momento de la fila...
Una vez que elegimos lo que nos vamos a llevar y nos paramos a esperar que estos hijos de puta nos cobren, por algún extraño motivo de la psicología profunda de las personas nos CREEMOS que esas cosas son nuestras.
Y entonces... no queremos que nadie las toque, o las mire, o se la lleve de nuestro carro, y mucho menos se nos ocurre que si no nos bancamos ese trato podríamos dejar el carro ahí (horror!), solito, ahí donde está y silbando bajito irnos a lo de Don Diego a pedirle que nos corte los 150 de cocido fresquitos, feta sobre feta ...

Y eso... TAMPOCO es verdad! No son nuestras esas cosas!
No nos hace falta cuidarlas de nada ni de nadie!
Y te digo más, si en ese momento nos ponemos a ver lo que tenemos en el carro nos daremos cuenta de que el 80% de las cosas que tenemos ahí no nos hacen falta.

No sé a ustedes, pero conmigo esto de no habilitar las 54 cajas no resulta.
No me pongo más consumista.

Más bien, todo lo contrario....

16/7/08

Célebre maestro...

"Nadie sabe lo que le depara el futuro,
y el pasado ya pasó....
Lo único importante es el ahora.
El hoy es un regalo,
por eso se llama presente."

14/7/08

Un cuento maravilloso

Así como está lo levanté del blog de Genista. (recomiendo a quien le gusta leer)
Muy acorde a mis sentires de estos días este señor que escribió hace siglos.

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No quiero más ser el que soy
[Cuento. Texto completo]

Giovanni Papini

Y tan alta vida espero
Que muero porque no muero.
-Santa Teresa

Tan sólo hace diez horas que me he dado cuenta de mi horrible condición. Hasta entonces no sabía aún lo espantoso que puede ser el mundo. Desde hace unos años creía ser un graduado en terribilidad. Había experimentado, pensado, imaginado, soñado todo lo que hay, lo que habrá, lo que podría haber en él de más terrorífico, de más tormentoso, de más horripilante, de más monstruoso y desatinadamente angustioso. Conocía la ansiedad de las esperas nocturnas; las desesperaciones de los últimos besos, los temblores de las apariciones silenciosas, los delirios de las pesadillas, los estremecimientos de los relojes invisibles que marcan en las noches las horas eternas, los espasmos de suplicios imposibles, los gemidos exasperados de las almas sin asilo, la fiebre errante de los coloquios demoníacos. Pero no conocía todavía la más terrible cosa que puede existir en el mundo; no conocía el suplicio último, el suplicio supremo. Hace diez horas solamente que he tenido la revelación y ya me parece que muchas dinastías pasaron sobre la tierra y muchos solitarios dejaron el cielo.

Me esforzaré por conservar la calma. Trataré de ser claro. Elegiré la fórmula más neta, más simple, más natural: Me he dado cuenta de que no puedo no ser yo mismo. Me he dado cuenta de que no podré nunca -nunca, ¿comprenden?-, de que no podré nunca cesar de ser yo mismo. Quizás no me haya explicado bastante. Veamos: yo quisiera, pues, cambiar. Pero cambiar seriamente -¿comprenden?- cambiar completamente, enteramente, radicalmente. Ser otro, en síntesis. Ser otro que no tuviese ninguna relación conmigo, que no tuviera el mínimo punto de contacto, que ni siquiera me conociese, que nunca me hubiera conocido.

¡Los cambios y renovaciones insustanciales los conozco desde hace tanto! Se trata de plumerazos, de mudanzas, de encaladuras. Se cambia el papel de Francia pero la habitación es siempre la misma; se cambia el color del sobretodo pero el cuerpo que recubre es el mismo; se cambian de lugar los muebles, se cuelga con pequeños clavos un nuevo cuadro, se agrega un estante de libros, un sillón mas cómodo, una mesa más ancha, pero el cuarto es el mismo; siempre, siempre, inexorablemente, implacablemente el mismo. Tiene el mismo aspecto, la misma fisonomía, el mismo clima espiritual. Se muda la fachada y la casa, adentro, tiene las mismas escaleras y las mismas habitaciones; se. cambia la cubierta, se reemplaza el título, se modifican los adornos del frontispicio, los caracteres del texto, las iniciales de los capítulos, pero el libro cuenta siempre la misma historia -siempre, siempre, inexorable, implacablemente la misma, vieja, fastidiosa, lamentable historia.

Estoy cansado ya de esta clase de cambios y renovaciones. ¡Cuántas veces yo mismo he cepillado mi pobre alma! ¡Cuántas veces le he dado un nuevo barniz a mi cerebro! ¡Cuántas he vuelto a poner orden en la confusión de mi corazón! Me hice trajes nuevos, viajé por nuevos países, viví en ciudades nuevas, pero siempre sentí, en lo más profundo de mí mismo, algo que permanece, que siempre permanece, que soy yo, siempre yo mismo, que cambia de rostro, de voz, de andar, pero que permanece eternamente como un guardián incansable e inflexible. A su alrededor las cosas desaparecen pero él no guarda recuerdo de ellas; en torno suyo las cosas aparecen y él no retrocede... Ahora estoy cansado de vivir conmigo mismo, siempre. Hace veinticuatro años que vivo en compañía de mí mismo. Ya basta: estoy definitivamente hastiado. ¿Solamente hastiado? ¡Mucho más todavía! Digan más bien que estoy disgustado, repugnado, nauseado de este yo con el cual he vivido veinticuatro años seguidos.

Creo, finalmente, tener el derecho de dejarlo. Cuando una casa ya no nos gusta podemos mudarnos; cuando un instrumento no nos sirve más lo arrojamos al agua. ¿Y mi cuerpo no es acaso una casa, ya sea una cabaña o un templo? ¿Mi alma no es acaso un instrumento, ya sea una hoz o una lira?

Sin embargo, no puedo desalojarme de mi cuerpo ni puedo arrojar en un mar cualquiera mi alma. Cada vez que me aproximo a un espejo vuelvo a ver mi pálido y delgado rostro, con la boca semiabierta como sedienta de viento o hambrienta de presas, con los cabellos enmarañados y volubles como los de un salvaje, con los ojos color castaño crepuscular, en cuyo centro se abren las grandes pupilas negras como madrigueras de serpientes.

Y cada vez que paso revista a mi espíritu encuentro los queridos pero habituales conocidos: rostros que ríen burlonamente con desesperada ternura, rostros que lloran con algo de vergüenza, rostros misteriosos ocultos por mechones de cabellos muy negros, y a lo lejos ecos de estribillos rossinianos y de argucias de Diderot, de sinfonías beethovenianas y de versos de Lapo Gianni, de arias de Scarlatti y de apotegmas de Berkeley, cadencias de flautas que acompañan la danza de frívolas mujeres blancas, estruendos de órganos bajo grandes mosaicos de oro y violeta, y procesiones de patricios con vestiduras moradas a través de grandes salas, vacías y poco iluminadas.

Y muchas otras cosas encuentro y vuelvo a hallar en el alma que me fue tan querida, y que nutría con tanta abundancia y adornaba con tanto fasto. Pero es siempre mi alma: algo de lo que fue habita todavía en ella y nadie podrá afirmar que no haya estado allí nunca.

¿Quién me enseñará, pues, entre estos hombres amantes de los hogares y de las flores secas, a liberarme de mi cuerpo y de mi alma? ¿Quién podrá hacer de modo que yo no sea más yo, que me trasmute en otro, que ni siquiera pueda recordar al que soy ahora? ¿Quién puede, hombre o demonio, darme lo que pido con toda la desesperación de mi alma furiosa contra sí misma? Un viejo demonio, hace poco, me sugirió brincando un viejo método: matarme. Pero no tengo ninguna fe en ese demonio. Lo conozco desde hace poco y tengo motivo para creer que está de acuerdo con sepultureros y grabadores con epitafios, ya que lo he visto muchas veces merodear en torno de los cementerios. Y por otra parte, ¿de qué serviría? No tengo ninguna gana de aniquilarme, de cesar de vivir. Yo quiero ser, pero ser otra cosa; quiero vivir todavía, pero vivir otra vida. No tengo ninguna simpatía por el suicidio. Nunca quise demasiado a ese pobre diablo de Werther, que se mató por no haber encontrado una segunda muñeca rubia, y de ningún modo estimo a sus imitadores, que en general son todavía más deprimentes que aquel desgraciado sentimental de provincia alemana. Las pistolas, con sus caños relucientes que se adelantan estúpidamente en el aire, me parecen inútiles como instrumentos de laboratorio: el veneno me aburre, incluso en las novelas inglesas de intriga italiana, y en cuanto a la horca, la creo apenas digna del más harapiento de mis enemigos.

No tengo, pues, ninguna gana de no ser, pero sí una desesperada y prepotente voluntad de ser de otro modo, de ser otro. Y tengo también un desesperado deseo de no ser lo que soy, porque soy de tal manera que quiero lo que no podré tener nunca. Yo quiero no ser yo, porque sé que no podré nunca no ser yo.

He aquí que he llegado al absurdo. He aquí que he llegado al momento en que ninguno puede saber lo que yo digo y lo que quiero. Ninguno sabrá jamás lo que está en mí en estos terribles momentos. Ninguno, justamente ninguno: ni siquiera el más fino, el más psicólogo, el más stendhaliano de mis demonios familiares.

Él está aquí, a mi lado. Su cara está más roja, más hinchada que de costumbre y bajo su gorro de piel de lobo sus ojos entrecerrados y astutísimos me miran con una calma embarazosa. Ha visto lo que escribo y ha sonreído muchas veces con satisfacción indescriptible. Y ahora, en este momento, me dice con voz sarcásticamente acariciante: “Acuérdate, amigo, de aquel médico que buscaba a la mula mientras la cabalgaba. Esta noche te pareces a él. Anhelas ser otro. Pero quien tiene un deseo que nadie ha tenido, se encuentra ya, frente a los demás hombres, en el mejor camino para no ser lo que es. Y tú estás en este caso, miedoso y excelente amigo. Te hallas en el umbral de tu alma y quizás ¿-quién lo sabe?—, quizás salgas de ella si no tienes demasiado temor de la oscuridad que hay afuera.”

Y una vez pronunciadas estas palabras se fue a paso rápido, dejando en mi cuarto como un vago olor a incienso.

FIN

6/7/08

Sawyer me puso un nickname!!!!

Mi amiga Myru es un personaje, y eso ya lo sabemos...
Ahora puso en su blog unas imágenes de la cuarta temporada de Lost, que por suerte ví sin sonido, porque voy recién por el séptimo capítulo y le tengo prohibido que me cuente lo que va a pasar...
La cosa es que hay una pagina, en la que podes poner unos datos y Sawyer te da un nickname.
Muy gracioso, ahí va el mío.

16/6/08

Elogio a Apple

Mi papá tiene un trabajo de esos que cada tanto te dice "la semana que viene voy a estar en Bogotá, la siguiente en Singapur, la otra el Lima, paso dos días por Baires y me voy a Comodoro, vos me regarías las plantas?"

Entonces, cuando vuelve casi siempre trae algún regalito. Muchas veces regalo "tecnológico"
No sé cuánto hace... algo así como dos años vino el iPod. Uno precioso, de Apple, el más tranqui, pero que es un sueño de diseño.
Cómo me gustan las cosas de Apple!!!!

Los auriculares me duraron esos dos años (quién tiene auriculares que duren dos años? Sólo Makintosh), pero lamentablemente un buen día un ladito dejó de funcionar, quedé renga de una oreja y entonces tuve que comprarme otros.
Los primeros que compré, todo bien, enchufé y listo.
Duraron 10 minutos.
Entonces fui a por otros, y resulta que ahí descubrí que los auriculares vienen con una fichita de enchufe que no es recta, sino torcida y oh desgracia! no entra en mi iPod, porque vino con una carcaza transparente que tiene enganchada una soguita para colgar (se llama "sport" el accesorio).

A pesar de lo que pueda creer cualquier persona que conozca mi casa (ejem) yo soy una persona totalmente obsesiva con la prolijidad de ciertas cosas. Por ejemplo, con las tecnológicas.
Cuando recibís un aparatusqui siempre te viene con miles de accesorios, cablecitos, fichitas y manuales de distinto grosor e idioma, no? Bueno, generalmente yo no tengo idea de para qué merda se usan y entons las guardo prolijamente, todas juntas en un sobre y el sobre en una caja (cada sobre dice : "cámara de fotos Olympus", "Laptop" etc). Por qué? Porque cada tanto se me ocurre una idea maravillosa para hacer alguna cosa increíble sorprendente y sobre todo nueva para mí y SIEMPRE, INDEFECTIBLEMENTE descubro que para que "laptop" y "Olympus" se comprendan necesito... si! una de esas fichitas que hasta ese momento eran totalmente inexistentes.

Eso pasó. Con el iPod digo.
Estaba con el intríngulis del auricular, y entonces busqué el sobrecito, el que dice "iPod", el que tiene una manzanita, con la idea de averiguar dónde comprar un adaptador o lo que me haga falta para resolver el problema y que ven mis ojos?
Ahí estaba! Sí señor! Esto es lo que distingue una cosa bien hecha de cualquiera de esas pedorradas de imitación!!!!!!!
Tuve que comprar el cablecito?
No señor, viene con el iPod!
Un simple simplísimo cablecito macho-hembra que encaja perfectamente en el aparato con su carcaza puesta y del otro lado le puedo enchufar una ficha que venga en espiral si quiere!

Una felicidad total.

Así que ya saben, si quieren verme sonreír... pueden ir haciendo una colecta para comprarme el iPhone 3G (que estará disponible a partir del 11 de julio) de Apple.
Una verdadera belleza.
Y no me puedo imaginar las maravillas de accesorios que traerá!

14/6/08

SAMV

Marido siempre cuenta con una mezcla de nostalgia y orgullodel día que su padre mirando una etiqueta de no sé qué producto se preguntó en voz alta: Qué será JMAF? Y Marido contestó con total certeza: Jarabe de Maiz de Alta Fructosa.
(fíjense, van a ver que casi todas las golosinas tienen JMAF)

Bueno, ahora les voy a contar la historia de una nueva sigla que ha inventado mi amiga Lore, a partir de mis larguísimas definiciones.
Lo que sigue es extracto de correos entre amigas, privados, muy privados.

Yo
mujer le dijo a D:

"Mirá el año pasado creo un día hablé con M y lo que yo le decía que esta es la parte del año en la que todo se vuelve rutina.
O sea... cuando empieza nos ponemos (yo me pongo) adrenalinicas con todo lo que tenemos ganas de hacer y entonces ahí anotas a los pibes en basquet en arte en maestra particular y vos te anotas en un cursito ademas del trabajo y te ofrecés para cuidarle el nene a la vecina y llevarle a la otra el marido al colegio... total... estoy fresca y renovada de las vacaciones.. .

PEEEEERO después eso hay que sostenerlo TODO EL AÑOOOOOOOOOOOOO! !!!!!!!!! !!!!

Y esta parte querida D, es la parte del año de "hay que sostener todo a lo que me comprometí".
Pero claro, resulta que el año no es una cosa lineal.
Un día te roban el auto, otro día falta la maestra, otro día te para el campo, otro día el nene se te ahoga y tenes que rajar al médico, otros día tenes fiebre/hambre/ angustia/ cansancio y no se te canta el orto (los ortos cantan un montón, pero no les damos bola) hacer nada, pero claro, si vos no llevas a los nenes a fútbol lo dejás colgado al de 4ºB (que ya ni se cómo se llama entre tantos que suben y bajan del auto) o tu vecina se cae de no se dónde y no te los lleva entonces... en fin... para qué seguir no?
Creo que ya se entendió.

Yo cada año, cuando comienza, intento recordar estos momentos y simplificar lo más que puedo.
Pero una de dos, o cada vez puedo menos porque por más que saco cosas siempre termino desbordada, o mi flexibilidad es igual a cero, porque cualquier imponderable me desestabiliza como un terremoto.

El día que tenga la idea completa, te prometo que te la cuento.
Pero
me parece que la punta del ovillo está en "se me canta el orto".

Recibí elogios varios por esta descripción (que agradezco mucho, me gusta que me quieran, las quiero).

Pero L, con un poder de síntesis infatigable (y raro en ella, reconozcámoslo) se despachó con lo que sigue:

Me parece que “sosteniendo a pesar de las múltiples vicisitudes (SAMV)” es un buen nombre para ésta parte del año no?

Brillante! Así que, resumiendo, mis amigas y yo así estamos: SAMV.

2/6/08

I Love Oliverio

Llorar a lágrima viva

Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.

Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma,
la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.

Asistir a los cursos de antropología,
llorando.
Festejar los cumpleaños familiares,
llorando.
Atravesar el África,
llorando.

Llorar como un cacuy,
como un cocodrilo...
si es verdad
que los cacuyes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.


Llorarlo todo,
pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz,
con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo,
por la boca.

Llorar de amor,
de hastío,
de alegría.
Llorar de frac,
de flato, de flacura.
Llorar improvisando,
de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!



(Oliverio Girondo)

Apu múltiple


Apu! Estás seguros de que vas a ir con él? No lo conoces!

Y qué importas... es uno solos!

11/5/08

Qué suerte que estás ahí!

Estuve de crisis existencial estos días.
Por suerte poco a poco voy encontrando la punta del ovillo y voy entendiendo qué es lo que me pasa.
Suena pretencioso... pero es así, voy entendiendo.

Claro, a veces me pongo así "con los ojitos para adentro" y sólo necesito estar un poco conmigo misma, y escuchar desde adentro.
En esos momentos, cualquier cosa es interferencia, todo se me antoja difícil, mucho, demasiado, complicado, obligatorio y tedioso.

A veces - como ahora- salgo de adentro mío con la sensación de que algo empieza a acomodarse, de que no va a ser para tanto al final... ahora que entendí un poco y pude escuchar... voy a encontrar la manera.

Y es en esos momentos en los que vuelvo a mirar para afuera, que lo veo a él, ahí, tan paciente como siempre, y respetuosamente esperando que termine la tormenta.
Y le digo "sabés que?" y empiezo desde el principio, empiezo desde el momento en que "algo" se atragantó y no supe cómo salir de ahí y me puse a dar vueltas por dentro de mí misma, buscando, buscando algo... si yo lo tenía, dónde lo habré dejado?.
Y le cuento desde el principio, porque él quiere saber, y porque tal vez un comentario al pasar me ayudó a encontrarme.

Y por eso es que me hace tan feliz compartir mi vida con él.
Por el comentario, por la paciencia, por la respetuosa espera y por la escucha atenta.

8/5/08

De estreno

Me siento como una niña grande que hace travesuras.
De niña no hacía muchas travesuras, así que acá estoy, inaugurando un nuevo espacio para escribir lejos de las miradas de quienes son mis cotidianos.

Veamos en qué resulta...

1,2,3 probando